Los familiares del suboficial PNP Ricardo Rivera Fernández no imaginaban que la cena para recibir el Año Nuevo 2005 era la última que pasarían con él. Ellos habían escuchado de los movimientos de algunos etnocaceristas encabezados por Antauro Humala en Andahuaylas, pero no pensaban que, días después, Rivera iba a ser una de las víctimas. Su familia creía que se encontraba cumpliendo su servicio habitual en la comisaría de Cotabambas.Pero el hijo de la señora Cristina fue asesinado la madrugada del 2 de enero, en el segundo día del motín que dejó tres agentes fallecidos más. "Mi hijo estaba tirado en el suelo, agarraba su bolsillito. De pronto alguien se acercó, le tiró algo encima y ahí se quedó", cuenta entre lágrimas Cristina Fernández, madre del suboficial.