El exlegislador Kenji Fujimori se sentó ayer en el banquillo de los acusados para escuchar los delitos que le atribuye la Fiscalía por presuntamente haber intentado comprar el voto de congresistas a cambio de evitar la vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018. Pero eso no le impidió defenderse.Al salir de la audiencia, el menor de los Fujimori aprovechó la presencia de la prensa para dar sus descargos -y de paso arremeter contra Fuerza Popular-, ya que ante el juez supremo Hugo Núñez aún no le toca brindar su versión de los hechos."Me siento tranquilo, soy respetuoso de la actividad judicial. No ha habido ninguna conversación ilícita. Lo que ha quedado demostrado es la sed de poder de Fuerza Popular; lo que querían era tener control total del Parlamento", alegó el exparlamentario.