El país espera que el presidente José Balcázar, en el poco tiempo que le queda de gestión, se mantenga atendiendo los temas prioritarios (proceso electoral, seguridad ciudadana) y trate de no entrometerse en asuntos que ya serían competencia del gobierno que lo sucederá. Además de cambios y nombramientos en ciertos estamentos de la administración pública que, por encima de cualquier argumento, movilizan suspicacias de todo tipo, ha llamado la atención, por ejemplo, el súbito cese de embajadores en algunos países amigos. Hace cuatro días, asimismo, se publicó una resolución que dispone la conformación de comités para la selección de nuevos integrantes de los consejos directivos de organismos reguladores. Considerando que estos funcionarios se nombran para un periodo de cinco años se trata de un tema cuya responsabilidad recae en el próximo gobierno, no en el suyo. Mientras el país se enfoca en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, entonces ¿qué está ocurriendo en las altas esferas del Gobierno? ¿Balcázar trata de colar gente afín a su entorno ideológico, para de algún modo mantener influencia después del 28 de julio? Patricia Juárez ha denunciado ya, que sería un intento coordinado de copar el sector público y que debería hacerse un llamado de alerta. Algunos gremios, como Comex, también han expresado su preocupación ante semejantes movidas, buena parte de ellas realizadas sin mayores explicaciones. Y al enrarecido clima de cambios se le puede agregar también la renuncia del presidente de Essalud y del titular del Mincetur, este último insinuando en su carta que en el actual gobierno no se estaría velando por los intereses del Estado.