EL DISFRAZ DE LA MODERACIÓN
7 de junio de 2026

En campaña electoral, el lenguaje adquiere una maleabilidad peculiar. Palabras como ‘moderación’, ‘amplitud’ o ‘convergencia’ circulan con una generosidad que invita a la sospecha. Cuando un partido o candidato anuncia que ha moderado su discurso para convocar a más ciudadanos, cabe preguntarse si estamos ante una evolución genuina de pensamiento o ante el ajuste táctico de quien sabe que su agenda real no resistiría el escrutinio del electorado. Si una posición política solo puede ser presentada con matices para resultar aceptable, todo indica que los matices son el disfraz, no la sustancia. El caso de Roberto Sánchez y de Juntos por el Perú ilustra esta tensión con claridad. A su alrededor se ha ido congregando una alianza que, a primera vista, parecería reflejar amplitud ideológica. Pero la composición de esa coalición sugiere otra cosa. Como reza el dicho popular sobre el perro, el pericote y el gato que se juntan, no por afinidad sino por conveniencia, lo que aquí parecería unir a actores tan disímiles no es una visión compartida del país, sino la expectativa de lo que podría obtenerse en caso de victoria. Figuras de izquierda radical conviven con oportunistas sin ideología definida, todos bajo el mismo techo electoral. La diversidad aquí no es señal de apertura; es el síntoma clásico de un armado transaccional. (Edición sábado).