SIN MARGEN DE ERROR
7 de junio de 2026

Los errores de los organismos electorales durante los comicios son siempre inexcusables. Han tenido años de preparación y millones de soles para ese preciso momento, y lo que está en juego es posiblemente lo más sagrado de la democracia: el derecho a elegir y la confianza en que el gobierno por venir es la legítima expresión de la gente. Aun así, es razonable que en elecciones con distancias holgadas en las preferencias entre candidatos, equivocaciones o demoras de una u otra índole podrían pasar más desapercibidas. Por ejemplo, si el conteo final demora, pero la diferencia entre los contendientes es ya de un puñado de puntos porcentuales o más, los reflectores se enfocarán en otro lado. Sin embargo, no es esto lo que sucedió en la primera vuelta de abril. Errores garrafales de la ONPE –facilitados por incumplimientos de fiscalización del JNE– se combinaron con márgenes estrechísimos por el pase a segunda vuelta para dar como resultado el peor proceso electoral de las últimas décadas. El país aún no se recupera de la experiencia, y en particular la reputación de la ONPE quedará manchada por un buen tiempo. (Edición domingo).