NO FUE LO PEOR PEOR
12 de junio de 2026

Por Carlos Basombrío Iglesias, analista político y experto en temas de seguridad. Soy de los que piensan que son pocos los que aspiran a un cargo público para servir al país. Nuestra historia nos dice que son muchos más los que buscan disfrutar al máximo los privilegios del poder y, no pocos, los que llegan para robar. Las trayectorias de ambos con ten dores gen eran legítimas dudas sobre lo que viene. Todo parece indicar que no será Roberto Sánchez. Un personaje que, al finalizar la primera vuelta, era aún poco conocido, pero que supo usar el sombrero del golpista como motor de su campaña. No imaginaba llegar muy lejos y apostó por una curul a la que, paradójicamente, no accedió. Se quedó sin nada. Pero deja una pesada herencia para el Congreso que incluye a antauristas, castillistas y senderistas. Salvo un desenlace inesperado, será Keiko Fujimori quien nos gobierne los próximos cinco años; muchos dirán, más bien, que nos continuará gobernando cinco años más. Va a tener un poder enorme. Tiene –digámoslo sin ánimo de ofender– una importante influencia en las decisiones del Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia, el Ministerio Público y la ahora irrelevante Defensoría del Pueblo. Siendo así, me parece que el Poder Judicial debe poner sus barbas en remojo. Aun así, no la va a pasar fácil. Para empezar, el día que la proclamen tendrá a la mitad del país detestándola y afirmando –sin que sea cierto– que ganó con fraude. No le será fácil visitar la mitad de las regiones. Pero la situación es más complicada aún, porque llegó a esa segunda vuelta con el voto de apenas el 11% de quienes podían sufragar, por lo que la lealtad del 39% que la apoyó como el mal “menos peor” sería bastante frágil. Y vaya que la realidad que tendrá que enfrentar desde el inicio es bastante complicada.