Hay declaraciones que no sorprenden, pero que igual indignan. El presidente José María Balcázar volvió a encender la mecha del debate sobre un eventual indulto o amnistía para el sentenciado expresidente Pedro Castillo al señalar que su gobierno podría “evaluar” esa posibilidad en coordinación con la Comisión Permanente del Congreso, bajo el eufemismo de que “el país necesita una pacificación”. La pregunta es simple: ¿pacificación para quién? Recordemos lo que es Pedro Castillo antes de seguir: un golpista. El 7 de diciembre del 2022, en cadena nacional, intentó disolver el Congreso de manera inconstitucional, suspender el Estado de derecho e instalar un gobierno de excepción. Lo que hizo tiene nombre propio en la Constitución y en el Código Penal. Fue detenido, procesado y condenado. Esa sentencia no es una persecución política ni un exceso del sistema; es la consecuencia directa y proporcional de sus propios actos. (Edición sábado).