No todas las crisis avisan con tiempo. Los colapsos financieros se desencadenan en cuestión de días. Los terremotos nos conceden apenas unos segundos de reacción. Sin embargo, con el fenómeno de El Niño (FEN) la cosa es diferente. Sabemos que, inevitablemente, llegará a nuestras costas cada cierto número de años, y modelos climáticos permiten pronosticar con algún grado de certeza su intensidad. Esta vez, todas las alertas se están encendiendo desde hace algunos meses, prestándonos tiempo de preparación. Recientemente suenan aún más claro. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) declaró esta semana oficialmente la presencia del FEN este año, y advierte que podría devenir en uno especialmente fuerte. Por su parte, el Senamhi emitió informes en el mismo sentido. De acuerdo con este último, la máxima intensidad se alcanzaría entre noviembre del 2026 y enero del próximo año. (Edición domingo).