Por Elmer Cuba, economista y socio de Macroconsult. Cuando se analiza el resultado electoral de segunda vuelta por provincias, se encuentra que el candidato de la izquierda/antifujimorismo tiende a ganar en zonas de mayor altitud y/o de menores ingresos; mientras que la candidata de la derecha popular lo hace en provincias de menor altitud y mayores ingresos. Esta suerte de quiebre muestra una demanda política por mayor inclusión social y económica. Es una paradoja desgraciada que sectores pobres voten por candidaturas cuyas políticas económicas tiendan a mantenerlos en esa condición. Las repúblicas prósperas se han construido sobre sociedades relativamente más cohesionadas e inclusivas, pero no siempre fueron así. Fueron el fruto de una construcción histórica de varios siglos. Cuando seamos ese tipo de sociedad mejor cohesionada, podremos también tener un mejor Estado y viceversa, como hacen notar los premios Nobel Acemoglu y Robinson, en su obra “El corredor estrecho”. Esta ha sido una tarea titánica desde que nació la República del Perú. En otras palabras, la única manera de asegurar un crecimiento económico en el largo plazo es cohesionar la sociedad peruana y viceversa. Hace 15 años hubo una falsa controversia al fundar el Midis y la discusión entre “crecer para incluir” e “incluir para crecer”. Muy lamentablemente, un candidato ha usado el factor divisorio, la fractura republicana, para ganar tracción y poder pasar a la segunda vuelta. Es igual de lamentable que al otro lado también subsistan algunos sectores reaccionarios.