EL PETROPERÚ DE LA SALUD
18 de junio de 2026

Por Víctor Fuentes, gerente de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE). Durante años venimos discutiendo qué hacer con PetroPerú. Que si lo liquidamos, un nuevo rescate o una reestructuración. Sin embargo, existe otra institución pública que comparte muchos de sus problemas, pero cuyos costos son más visibles y que afectan diariamente a millones de peruanos; se llama Essalud. A primera vista, la comparación parecería exagerada. Después de todo, PetroPerú refina combustibles y Essalud brinda servicios de salud. Pero ambas comparten una característica fundamental: operan bajo un esquema donde los incentivos para mejorar son débiles y la interferencia política es constante. En ambos casos, el Estado actúa simultáneamente como gestor y juez de su propio desempeño. Desde el 2021, Essalud ha tenido 13 presidentes ejecutivos. Entre el 2006 y el 2020 tuvo apenas seis. Con semejante rotación resulta difícil sostener cualquier estrategia de largo plazo, ejecutar reformas o exigir resultados. Y el problema no es solo quién dirige la institución, sino los incentivos bajo los que opera. A diferencia de una clínica, Essalud no enfrenta el riesgo de perder ingresos cuando el servicio empeora. Los aportes siguen llegando mes a mes, independientemente de si el afiliado consigue una cita, accede oportunamente a una cirugía o encuentra los medicamentos que necesita. La consecuencia es predecible: la presión por mejorar la calidad del servicio es nula.