EL ARRANQUE
22 de junio de 2026

Por David Tuesta, presidente del Consejo Privado de Competitividad. Las elecciones ya terminaron. Todo indica que Keiko Fujimori asumirá la conducción del país tras una de las contiendas más ajustadas de nuestra historia reciente. Ese estrecho margen será probablemente el principal condicionante de la política económica del próximo gobierno. La literatura de economía política muestra que las reformas solo son sostenibles cuando amplios sectores de la población perciben beneficios concretos del desarrollo. Cuando ello no ocurre, aumentan el desencanto, la polarización y la búsqueda de alternativas de cambio. El país volvió a dividirse en dos grandes bloques electorales que reflejan dos realidades económicas distintas. Los distritos con mayores niveles de pobreza tendieron a respaldar a Juntos por el Perú, mientras que Fuerza Popular obtuvo mejores resultados en aquellos con menores niveles de pobreza y mayor desarrollo relativo. Más que un cuestionamiento al modelo económico, que sin duda ha generado mejoras sustanciales para el país, estos resultados parecen expresar el agotamiento de un Estado incapaz de transformar crecimiento en servicios públicos, infraestructura y oportunidades para todos, particularmente durante la última década. Por ello, el nuevo gobierno deberá enviar simultáneamente dos señales. La primera, dirigida a quienes respaldaron su propuesta: existe una agenda clara para recuperar el crecimiento económico. La segunda, dirigida a quienes votaron por la alternativa derrotada: los beneficios de ese crecimiento llegarán de manera más visible y rápida a quienes se han sentido rezagados. La legitimidad política de las reformas dependerá, en buena medida, de la capacidad de avanzar simultáneamente en ambos frentes. La prioridad inmediata debe ser destrabar la inversión privada. El Perú posee una cartera de proyectos mineros superior a los US$60,000 millones, pero una parte importante permanece paralizada por procedimientos excesivamente largos, superposición de competencias e incertidumbre regulatoria. La permisología ha llegado a multiplicar varias veces los plazos originalmente previstos para que los proyectos avancen, provocando que muchos inversionistas opten por otros destinos.

  • [Gestión,Pág. 16]
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