ENERGÍA CONFIABLE: LA CONDICIÓN PARA DUPLICAR EL COBRE
25 de junio de 2026

Por Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto. A pocas semanas del cambio de gobierno, conviene plantear con seriedad cómo duplicar la producción de cobre en la próxima década. Esta es una de las apuestas que será discutida en la 27 edición del World Mining Congress 2026, que se celebra esta semana en Lima. La transición energética ha vuelto al cobre y a otros minerales críticos, insumos indispensables de la electrificación. Pero cumplir esa meta no depende solo de factores geológicos, sino de la competitividad del sector. La discusión suele centrarse en la carga regulatoria, en la aceptación social de los proyectos, en la gestión de la conflictividad, pero rara vez se examina una variable igualmente decisiva: el acceso a energía barata y confiable. La extracción, el procesamiento, el bombeo y la ventilación exigen un suministro continuo y predecible. Según el Fraser Institute, la energía representa entre el 15% y el 40% de los costos operativos de una mina y, en muchos casos, supera los costos laborales. El desafío se agrava conforme los yacimientos se vuelven más profundos y de menor ley. La evidencia de Chile y Australia (Calvo et al., 2016) indica que reducir la ley del cobre de 0.4% a 0.2% puede multiplicar por siete la energía requerida por unidad producida. Sin energía competitiva y firme, los proyectos geológicamente atractivos no se desarrollan. Frente a sus competidores, el Perú parte de una posición favorable por su mezcla de minería y energía. Chile lidera la generación solar y alcanza costos muy bajos, pero su éxito renovable generó nuevos cuellos de botella: congestión de transmisión, vertimiento de energía limpia y un precio industrial comparativamente alto. Australia, con gas doméstico abundante y un mercado eléctrico sofisticado, confirma que el gas ancla los precios, aunque su tarifa refleja una integración renovable todavía en curso. Nuestro país, con el precio promedio, articula el gas de Camisea a precios regulados, una base hidroeléctrica firme y energía renovable en expansión. Sin embargo, ninguna ventaja sobrevive sin infraestructura resiliente que depende, también, de la redundancia en el transporte, del refuerzo de la transmisión, de la inversión aguas arriba y de la predictibilidad regulatoria.

  • [Gestión,Pág. 12]
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