Ayer, el petróleo subió tras los nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán del fin de semana, pero no tuvo el salto que muchos inversionistas temían. La razón es que el crudo sigue fluyendo por el Estrecho de Ormuz y ambos países anunciaron que retomarán conversaciones para evitar una nueva escalada del conflicto. El Brent cerró en US$73.15 por barril, con un avance de 1.61%, mientras que el WTI ganó 2.2% y terminó en US$70.75. Los mercados consideran que el riesgo de una interrupción prolongada del suministro mundial de petróleo ha disminuido. La reapertura gradual del tránsito marítimo en Ormuz y el inicio de nuevas conversaciones entre Washington y Teherán han reducido parte de la prima de riesgo geopolítico que se había incorporado durante las semanas más tensas del conflicto.