Con la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz y la recuperación de los embarques, los inversionistas han comenzado a enfocarse en el riesgo de que el mercado enfrente un exceso de oferta de crudo. Este cambio de percepción comenzó a reflejarse ayer en los precios. El Brent cerró ayer en US$72.92 por barril y el WTI en US$69.50, niveles cercanos a los observados antes de la escalada militar en Medio Oriente. La atención ahora se concentra en los fundamentos del mercado. Morgan Stanley advirtió que la oferta mundial podría superar el crecimiento de la demanda durante los próximos años debido al aumento de la producción de la OPEP+ y de países fuera del grupo. Bajo ese escenario, el banco prevé que los precios del petróleo continúen enfrentando presiones a la baja. También, analistas consultados por Reuters redujeron sus previsiones para el petróleo por primera vez en cinco meses. La principal pregunta para los mercados ya no es si faltará petróleo, sino si el mundo terminará produciendo más crudo del que la demanda puede absorber.