La presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori, se presentó en el podcast del periodista Ismael Cala, donde abordó distintos temas de su vida y la actualidad local. Y entre lo más relevante para la coyuntura política, figura lo que expresó sobre el gobierno de su padre Alberto Fujimori y la forma en que ella gobernará. Específicamente, cuando le preguntan “¿Qué es lo que no quieres repetir de su gobierno?”, la nueva mandataria marcó una diferencia esencial en lo que respecta al Estado de derecho: “Mi padre en su pragmatismo no fue tan institucional y se vio en varias de sus decisiones, en su pésima relación con la prensa y en su mala relación con los partidos políticos”. Y en seguida agregó: “Yo, en cambio, soy absolutamente institucional, absolutamente respetuosa del Estado de derecho, de la democracia y busco construir un partido que trascienda su apellido. Fuerza Popular tiene que ser un legado para mi país, esa es una de las principales diferencias con él”. Un deslinde que no fue tan claro durante la campaña, pero que a pocos días de asumir el gobierno cobra importancia. En efecto, como ella misma lo reconoce, durante el fujimorato estos dos pilares que garantizan una democracia sana –el Estado de derecho y el respeto al marco constitucional– fueron quebrantados sistemáticamente. De ahí que en el proceso electoral que acaba de terminar, no fueran pocos los candidatos que le enrostraron a su partido, Fuerza Popular, ese pasado antidemocrático y la proclividad a repetir el mismo tipo de esquemas políticos, así como comportamientos de dudosa legalidad. Pero más allá de polémicas propias de unas elecciones tan reñidas, que deben ser aparcadas para apuntar al futuro del Perú, las palabras de Fujimori asegurando que respetará la democracia representan un gesto positivo.