INCERTIDUMBRE INFLACIONARIA
2 de julio de 2026

El mes pasado, el BCR elevó su proyección de inflación para este año, del 2.4% que calculó a mediados de marzo, a 3.8%. Fue un cambio considerable pero no sorpresivo, ya que el encarecimiento de combustibles y de alimentos provocaron, entre febrero y abril, un salto inflacionario que alteró la trayectoria de los precios, tanto al consumidor como al por mayor, que habían cerrado el 2025 dentro del rango meta fijado por la autoridad monetaria (entre 1% y 3% anual). Y al cierre de junio, de acuerdo con el INEI, la inflación anualizada fue 4.01% en Lima Metropolitana y 3.57% a nivel nacional (26 ciudades, incluida la capital), en ambos casos, por encima del rango meta. Las dos tasas anualizadas a junio fueron superiores a las correspondientes a mayo, cuando la inflación fue negativa porque alimentos y transporte se abarataron. En junio, los precios al consumidor retomaron cierta normalidad: la inflación fue 0.23% en Lima Metropolitana y 0.13% a nivel nacional, aunque en 16 ciudades la variación fue negativa. Los precios de transportes volvieron a descender, pero todavía estaban lejos de sus niveles de inicios de año. En cambio, los alimentos mostraron un comportamiento al alza, en especial los pescados y mariscos afectados por El Niño costero. Sin embargo, las divisiones de consumo con mayores alzas fueron muebles (más artículos para el hogar y conservación del hogar) y restaurantes y hoteles. La elevada proyección del BCR de la inflación para este año se explicaría, en gran parte, por la incertidumbre generada por los bloqueos y desbloqueos del estrecho de Ormuz –a raíz de la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero–. Esto ha afectado el transporte de combustibles y, por ende, sus precios internacionales.

  • [Gestión,Pág. 4]
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