En el instante en el que Roberto Burneo, el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), anunciaba su proclamación como presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori se encontraba en el local de campaña de su partido en San Isidro siguiendo la transmisión de esta ceremonia a través de un televisor. No estaba sola, la acompañaba su entorno político de más confianza. Más allá del inevitable dulce sabor de saberse ya la primera mandataria en la historia del país, la lideresa de Fuerza Popular esperaba solo el momento en que acabase esta ceremonia protocolar que ponía punto final al proceso electoral, para conectarse, ya oficializada como presidenta, con ese país dividido que en unos días empezará a gobernar. “Hoy comienza una nueva etapa para el Perú, de responsabilidad, diálogo y de resultados”, escribió en su red social minutos después de la proclamación. Más tarde, llegaría su primer mensaje. Un discurso para decirle al Perú que no hay tiempo que perder y en donde anunció el inicio del proceso de transferencia de gobierno que tanto esperaba. “Más allá de la alegría de este resultado, no vamos a esperar un minuto más, porque estamos aquí para resolver los problemas del país y empezar a tomar decisiones”, afirmó al anunciar, además, la instalación de la oficina de la presidenta electa. La lideresa de Fuerza Popular presentó al equipo que la acompañará en este proceso: Miki Torres en representación de la plancha presidencial y Marco Vinelli, quien será el jefe de este equipo de transferencia. (Edición sábado).