En lo que va del siglo XXI, El Salvador y el Perú son los dos países de América Latina en los que la segunda vuelta presidencial –también conocida como balotaje– se ha definido por la menor diferencia de votos entre candidatos, con márgenes inferiores a 0,3 puntos porcentuales. En marzo del 2014, el oficialista Salvador Sánchez Cerén derrotó a Norman Quijano por apenas 6.364 adhesiones; es decir, 0,22 puntos. “El país centroamericano estuvo en un limbo político durante varios días [a la espera de resultados].Precisamente esa exigua diferencia causó toda la demora”, informó entonces el portal BBC Mundo sobre el inédito resultado electoral en El Salvador. Pero ese reñido desenlace fue una excepción: ninguna otra elección celebrada en esa nación en los últimos 26 años llegó a segunda vuelta. En el Perú, en cambio, el balotaje es la regla: los seis comicios del siglo XXI, incluidos los de este año, se decidieron en el balotaje. Entre 13 países analizados de América Latina en los que existe la segunda vuelta para las elecciones presidenciales, escenarios similares al de nuestro país solo se repitieron en Brasil, Chile y Guatemala. Además, en las tres últimas carreras electorales –en todas con Keiko Fujimori como una de las protagonistas– el margen entre el ganador y el perdedor de la contienda ha sido ínfimo. En el 2016, Pedro Pablo Kuczynski la venció por solo 0,24 puntos porcentuales (41.057 votos). Cinco años más tarde, Pedro Castillo la derrotó con una ventaja de 0,25 puntos (44.263 votos). (Edición sábado).