Por Mario Guerrero Corzo, experto en inversiones. El precio internacional del petróleo prácticamente se duplicó ante el estallido de la guerra entre EE.UU. e Israel vs. Irán, pasando de US$65 hasta US$120 por barril a inicios de abril. Como era previsible, la incertidumbre se reflejó en precios elevados y volátiles durante abril y mayo. El punto de quiebre fue el 20 de mayo, cuando, a partir de acuerdos para detener hostilidades, el precio retrocedió, desde US$105 para ubicarse por debajo de US$70 actualmente. El significativo descenso del precio del petróleo reduce los temores de una inflación persistente. Parte de este efecto se observa en el descenso de las expectativas de inflación en el Perú de 2.9% a 2.8% según la reciente encuesta de expectativas del BCRP. Sin embargo, la traslación de los precios internacionales a los precios locales no es igual cuando suben que cuando bajan. El precio internacional subió en promedio 43% en marzo; mientras que el precio local -medido por el IPC combustibles- lo hizo en 20%, aunque también explicado por otros factores. En contraste, el precio internacional bajó -17% en junio; mientras que el precio local lo hizo en -2.4%, según la misma métrica medida por el INEI. Esto refleja que los precios son más sensibles al alza y más reacios a la baja. Es previsible que la tendencia hacia la baja de los precios locales continúe en adelante aunque, como ha sucedido en el pasado, a un ritmo lento. Este comportamiento depende de la estructura del mercado de distribución de los combustibles, de la estructura de costos, del manejo de inventarios de los distribuidores, entre otros factores advertidos de manera recurrente por organismos especializados -como OPECU- y analizados por los investigadores del BCRP (que muestran un proceso de ajuste hacia la baja más lento en el Perú respecto de Chile y Colombia entre el precio internacional, el precio paridad de Osinergmin y el precio de refinería). (Edición domingo).