Por Omar Mariluz Laguna, periodista. A pocos días de asumir las riendas del país el 28 de julio, Keiko Fujimori debería interiorizar las palabras del presidente argentino, Javier Milei: “¡No hay plata!”. Esto, si no quiere que la bomba fiscal de más de S/9.500 millones que este Congreso está a punto de aprobar, con votos fujimoristas, les reviente en la cara a su futuro gobierno y al país entero. Esta semana, la Comisión de Presupuesto aprobó, con 28 votos a favor y uno en contra, un crédito suplementario que equivale a casi el 1% del PBI, el más grande de la historia. Busca financiar los bonos, gratificaciones e incrementos salariales que este Congreso otorgó de manera populista e inconstitucional. El presidente del Consejo Fiscal, Alonso Segura, ya había advertido que solo en dos plenos de marzo se aprobaron 11 normas con un impacto fiscal anual superior a S/11.400 millones, cifra que podría elevarse hasta S/15.000 millones si se suman otras medidas pendientes y costos aún no cuantificados. Es decir, nada de lo aprobado por este Congreso estaba presupuestado. Pero como eso no les interesa, terminan con un crédito gigantesco que compromete el canon regional y obliga a mayor endeudamiento, con un ministro de Economía pintado en la pared, como lo estuvieron sus antecesores. (Edición domingo).