SE NOS VOLVIÓ A APARECER LA VIRGEN
6 de julio de 2026

Por Luis Alberto Arias M., economista. En el 2006, hace dos décadas, entre la primera y la segunda vuelta electoral en la que competían Alan García y Ollanta Humala, un amigo común me invitó a una cena con García. Quien ejerció la presidencia en el quinquenio 2006-2011 quería conocer mi opinión como exjefe de la Sunat de cuál era el estado de las finanzas públicas, particularmente de la recaudación y del déficit del sector público. Le dije que si ganaba la elección sería afortunado porque su Gobierno gozaría de una situación fiscal boyante debido a que los precios de los minerales estaban en niveles históricamente elevados. Y en efecto así fue, durante dicho periodo no solo se pudo elevar el gasto en inversión pública por encima del 5% del PBI, sino que tuvimos superávits fiscales por primera vez en la historia desde que existen registros en el Banco Central de Reserva y la deuda pública se redujo de manera significativa.at. Exactamente veinte años después hay un evento, cuyo impacto en las finanzas públicas, la mayor parte de analistas no está considerando: los precios de los metales han crecido considerablemente en los dos últimos años y con mayor fuerza en los últimos seis meses. El precio promedio del cobre subió 8% en el 2025 y se encamina a crecer 35% este año. El del oro ha crecido 44% y 30%, respectivamente. El de la plata 42% y 80%. Incluso el del zinc ha aumentado 3% y 20% en estos años. Esto significa que el Gobierno de Keiko Fujimori, en cuanto a magnitud de recursos fiscales, será más afortunado inclusive que el Gobierno de García debido a que los precios de los metales superan largamente a los del periodo 2006-2011. Como suelo decirles a mis alumnos, a los peruanos se nos vuelve a aparecer la Virgen cada cierto tiempo, como en el 2006 y antes en 1980. Justo cuando creemos que los problemas fiscales nos han alcanzado, un ciclo excepcional de precios nos alcanza un respiro. Parece que es un milagro divino, pero es la fortuna de un país rico en recursos naturales. Es como si la bonanza minera pudiera disimular los desequilibrios fiscales creados en el último quinquenio.

  • [Gestión,Pág. 17]
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