La primera acción relevante de la presidenta electa, Keiko Fujimori, fue proponerle a Julio Velarde permanecer como presidente del BCR, por cinco años más. Afortunadamente, el funcionario aceptó, decisión que tranquilizará a agentes económicos y financieros, empresarios y analistas, aunque no faltarán quienes critiquen. También es una buena señal para las entidades financieras del exterior, donde el BCR es considerado un caso exitoso de buen manejo de política monetaria. Velarde cumplirá en septiembre 20 años al frente del ente monetario. Para que continúe hasta el 2031, será necesario que el Senado ratifique su designación, propuesta por la presidenta Fujimori. Está por verse si los senadores se comportarán como los actuales congresistas –un buen grupo seguirá en el Parlamento–. En octubre del 2024, Velarde se presentó a la Comisión de Presupuesto del Congreso y explicó qué funciones tiene el BCR, pues había mucha confusión (por no decir ignorancia). Por ejemplo, no se ocupa de la política fiscal, que es tarea del MEF y no puede destinar las reservas internacionales a gasto público. Los congresistas también preguntaron sobre el rol del BCR para generar empleo o diversificar las exportaciones (¿?). Hay que recordar que el BCR es autónomo por mandato de la Constitución, de modo que sus decisiones de política monetaria no requieren la autorización del Gobierno. El MEF, en cambio, sí necesita del visto bueno presidencial y de la PCM, cuando busca tomar medidas de política fiscal de alcance nacional. Aún se desconoce quiénes integrarán el Gabinete, pero es crucial que al frente del MEF esté alguien dispuesto a devolverle el peso político que antes tuvo.