ENERGÍA PARA EL FUTURO
9 de julio de 2026

La transición energética constituye uno de los procesos de transformación más importantes que enfrenta el mundo en el siglo XXI. La búsqueda de fuentes de energía más limpias, el desarrollo de nuevas tecnologías y el compromiso internacional con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero están redefiniendo la economía global y abriendo nuevas oportunidades para los países que cuentan con recursos estratégicos para acompañar este cambio. En ese escenario, el Perú posee condiciones que pueden permitirle desempeñar un papel relevante. Minerales como el litio, fundamental para la fabricación de baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía, así como el potencial asociado al uranio para determinados usos energéticos, sitúan al país frente a una oportunidad que trasciende la actividad extractiva tradicional y que puede contribuir al fortalecimiento de una economía más innovadora, competitiva y sostenible. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que la riqueza de los recursos naturales, por sí sola, no garantiza el desarrollo. Los verdaderos beneficios dependen de la capacidad de generar valor agregado, impulsar la investigación científica, promover la innovación tecnológica y atraer inversiones responsables que contribuyan al crecimiento económico y al bienestar de la población. En otras palabras, el desafío consiste en transformar el potencial geológico en oportunidades concretas para las personas.