Por Jorge Zapata Ríos, presidente de la Confiep. A estas alturas, el título de esta columna podría sonar como una de aquellas “primicias calientitas”, popularizadas por cierto comentarista de futbol nacional. Sin embargo, la incertidumbre vivida por casi 30 días podría otorgarle cierta validez al aparente anacronismo del encabezado elegido. El hecho es que (alegoría mundialista de por medio), la ansiedad, sofocada de momento, empieza a transformarse en expectativa por la alineación del equipo de gobierno; esperando que este sea lo suficientemente bueno como para enfrentar, desde el primer minuto: partidos duros, rivales agresivos, y media tribuna torciendo para que no llegue al final del torneo. Con otra metáfora, extraída de actividades distintas al deporte rey, se señala que el nuevo Gobierno no tendrá luna de miel; realidad que, sin duda, tendrá que enfrentar. No habrá tiempo para estudios y diagnósticos. Urgencias como la presencia del fenómeno de El Niño y el avance de la delincuencia y del crimen organizado exigirán ser enfrentadas con prontitud y sin admitir fallas en las respuestas. El fortalecimiento de la inteligencia e investigación criminal, la capacitación y evaluación de efectivos policiales, el control penitenciario, y demás medidas expuestas en el plan de gobierno del partido llamado a gobernar resultarán oportunos, no nos podemos quedar estancados en los típicos anuncios de más patrulleros y mano dura que, al no ser acompañados por medidas complementarias, resultan insuficientes y por tanto ineficaces. A ello se suman tareas como: limpieza de cauces, reforzamiento de defensas ribereñas, aseguramiento de agua potable para la gente, protección de infraestructura crítica y coordinación con gobiernos subnacionales que deberán emprenderse de inmediato para mitigar y reaccionar a tiempo ante los estragos que, sin duda, dejará el FEN.