La congestión vehicular en Lima ya no solo representa un problema para quienes pasan horas atrapados en el tráfico. También supone un fuerte golpe para la economía. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), las pérdidas ocasionadas por los embotellamientos alcanzan los S/30.000 millones al año, un monto que refleja el impacto de una movilidad deficiente sobre la productividad, el consumo de combustible, la seguridad vial y la competitividad del país.