Carlos Gálvez, expresidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), cuestionó la posición del Municipio de Islay, señalando que lo que se busca es hacer daño al país y a la economía, además de promover protestas contra el proyecto. Señaló que, desde que se planteó el EIA a la fecha, nada ha cambiado en la geografía del lugar, manteniéndose su línea de base, y advirtió que, si se paraliza Tía María, tendría efectos negativos inmediatos para la región. El experto refirió que, en primer lugar, perderían su fuente de empleo más de 4,000 personas cuya labor está vinculada a la ejecución del proyecto, además de que el Perú pierde la oportunidad de producir 150,000 toneladas de cátodos de cobre por año. Esto significaría dejar de exportar cerca de US$ 1,950 millones anuales.