El Congreso de la República que culmina su gestión queda marcado como el más rechazado de los últimos diez años. La última encuesta del IEP, aplicada del 3 al 8 de julio a 1216 personas, le otorga un 9% de aprobación al cierre de su período y 86% de desaprobación. La cifra no solo es baja en términos absolutos. Es baja porque llega después de un lustro completo en el que el Parlamento nunca logró recuperar la confianza ciudadana: pasó casi toda su gestión con respaldo de un solo dígito. Solo en el arranque en 2021 llegó al 31% de aprobación. El Congreso que ahora se despide tocó su peor momento en marzo de 2025, en medio del gobierno de Dina Boluarte, cuando cayó a 2% de aprobación y 95% de desaprobación. Nunca antes, desde que el IEP mide la aprobación legislativa de forma sistemática, un Congreso peruano había llegado tan abajo.