Las señales actuales apuntan a un fenómeno de El Niño (FEN) costero capaz de causar daños significativos durante el verano del 2026-2027. El país llega mejor preparado que en el 2017, pero aún no está listo para enfrentar un evento extremo. Las obras ejecutadas han elevado la protección en algunas regiones, aunque los avances son desiguales y la preparación operativa de la respuesta de los gobiernos regionales y locales sigue siendo limitada. La principal debilidad está en una gobernanza fragmentada. No existe una instancia que conduzca el sistema de gestión del riesgo de desastres de punta a punta y asegure una cultura de prevención. Además, la doble transición política reduce aún más el margen de acción. El nuevo Gobierno asumirá en julio y el cambio de autoridades regionales y locales en enero puede retrasar decisiones y obras justo cuando quedará menos tiempo para cerrar brechas. Con poco tiempo por delante, la prioridad debe definirse según el margen de acción en cada territorio. Desde Apoyo Consultoría proponemos cuatro acciones inmediatas para orientar las decisiones del nuevo gobierno. (Edición sábado).