HACIENDO POLÍTICA CON LA RECONCILIACIÓN
19 de julio de 2026

Por Jaime de Althaus, analista político. El argumento de que liberar a Pedro Castillo despolarizaría el país, se sustenta en la creencia, avalada por el 54% de los peruanos según una encuesta, de que Pedro Castillo fue derrocado por los poderes limeños porque era un hombre del pueblo. Entonces excarcelarlo sería un acto de reparación que ayudaría a reconciliar el país. Es posible que Jorge Nieto esté buscando disputarle a Roberto Sánchez la representación de ese amplio sector despojado. Pero lo primero que hay que notar es que al hacerlo cede a la narrativa de la izquierda de que a Castillo le dieron un golpe en lugar de explicar que fue él quien intentó dar un golpe de Estado, algo absolutamente condenable en una democracia. Se dirá que en política lo que cuenta son las percepciones. Pero si estas se basan en hechos no reales, la obligación es aclarar la verdad. En un estado de derecho no cabe tomar decisiones sobre la base de posverdades. Salvo que se ponga en la balanza dos valores: el jurídico versus el político. Si se privilegia lo político, la salida es el indulto: el perdón. Pero el indulto no es posible porque Castillo no tiene condena firme. Tampoco cabe la excarcelación “buscando rutas” como propone Nieto, porque tiene sentencia con pena privativa de la libertad, algo que solo podría ser revocado por la segunda instancia. (Edición sábado).