Por Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos. El próximo gobierno recibirá un país que necesita recuperar confianza, garantizar servicios esenciales para sostener su desarrollo y reactivar la inversión. En esa agenda, la seguridad energética debe ocupar un lugar prioritario. No basta con tener recursos enterrados bajo la tierra: se requiere explorar para encontrar dichos recursos, contar con una infraestructura sólida, reglas claras y capacidad efectiva para responder ante contingencias. El gas natural es hoy una pieza central del sistema energético peruano. Abastece cerca del 40% de la generación eléctrica nacional y evita importaciones de combustibles por aproximadamente US$2,000 millones al año. Su aporte no solo se refleja en la continuidad del servicio eléctrico, sino también en la competitividad de la industria, el transporte y el bienestar de los hogares. Sin embargo, esa fortaleza convive con una brecha que el país no puede seguir postergando. Entre el 80% y el 90% de los usuarios residenciales de gas natural se concentran en Lima Metropolitana, mientras 14 regiones todavía no acceden a este recurso. (Edición sábado).