LAS MÁS DIFÍCILES
19 de julio de 2026

Por Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE). En cada inicio de gobierno se habla de encontrar victorias rápidas que le presten oxígeno adicional a la nueva administración. En teoría, estos logros tempraneros deben servir para dos cuestiones. La primera es construir una base de apoyo que permita aguantar en los meses siguientes los desgastes naturales de gobernar. La segunda es preparar el terreno para las reformas más difíciles y con costo político más alto. Es a estas últimas –las pesadas, las complicadas, las innombrables– a las que se hará referencia aquí. A lo largo de los años, en el Perú se ha ido acumulando una suerte de silenciosa conciencia colectiva –compartida en simultáneo entre analistas, técnicos y políticos– sobre cuáles reformas son, simplemente, muy difíciles de hacer. Para algunos, posiblemente el último momento en que hubo algún optimismo respecto de lo que se podía lograr en este campo minado de la política peruana fue durante los primeros días de la gestión del presidente Pedro Pablo Kuczynski, hace ya casi 10 años. De ahí en adelante, con la excepción del vicepresidente que reemplazó a Kuczynski, los gobernantes han estado en modo de supervivencia más que de gestión empoderada. La mayoría, para ser sinceros, tampoco es que haya tenido ni la intención inicial de emprender gesta compleja alguna. (Edición domingo).