Entrevista a Susana Cordeiro, vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. El déficit es un motivo de preocupación por las presiones fiscales que conllevan, por ejemplo, El Niño o las que surgen naturalmente para un nuevo gobierno. ¿Ve algún riesgo en este sentido? El país tiene fundamentos macroeconómicos muy sólidos y cuenta con una base muy sólida sobre la cual apoyarse. Pocas economías en América Latina tienen una calificación de grado de inversión respaldada por estos sólidos fundamentos macroeconómicos de baja deuda pública, reservas considerables, un banco central creíble y un sector financiero realmente bien capitalizado. Los riesgos que enfrenta una administración entrante son, en su mayoría, riesgos exógenos como precios más bajos de las principales exportaciones de materias primas, como el cobre y el oro. Además, como mencionamos, está El Niño y la forma en que una pérdida potencial en el stock de capital puede traducirse en dificultades económicas y fiscales, y también cómo ese evento podría afectar a determinados productos agrícolas, que se encuentran entre las principales exportaciones del país. Es notable cómo ha crecido la demanda, más del 27% en los últimos 25 años. Las agroexportaciones se han consolidado como el segundo sector exportador más importante del Perú, después de la minería. Exacto. Basándose en esos fundamentos, una gestión y transición eficaz y ejecutiva del choque potencial –como el desastre natural– daría una sólida señal al mercado en aras de aumentar la inversión en el país. Eso será clave para gestionar estos riesgos a la baja.