MEDIOCRIDAD PREMIADA
21 de julio de 2026

El presidente interino de la República, José Balcázar, aclaró el domingo que no había solicitado al Congreso una pensión vitalicia, por haber ejercido el cargo (hasta la fecha, por cinco meses). Lo que dijo haber pedido es la actualización de su pensión –porque ya recibe una– por haber sido magistrado en el Poder Judicial. Para zanjar el asunto, envió un segundo documento al Congreso para indicar que su pedido era una nivelación de su pensión de cesantía bajo el Régimen de Pensiones y Compensaciones por Servicios Civiles al Estado. O sea que, fiel a su estilo, primero expresó una cosa y días después, “aclaró” que no era lo que quiso decir. Es que el cargamontón que recibió su primera solicitud fue muy elocuente, como fueron todos los anteriores que lo obligaron a recular. Por ejemplo, en una ceremonia en la Cámara de Comercio de Lima, en mayo, dijo que Alemania inició la Segunda Guerra Mundial “en parte, por culpa de los judíos”. Las reacciones en contra no se hicieron esperar, incluido un comunicado conjunto de las embajadas de Alemania e Israel. Una nota de prensa de la Presidencia de la República indicó que el presidente no dijo lo que dijo. Sus idas y venidas en torno a la liberación de Pedro Castillo son otro ejemplo de su peculiar manejo del idioma. Además, Balcázar es otro ejemplo de la cacocracia –gobierno de los ineptos– en que se han convertido el Gobierno y el Congreso del país. En febrero, cuando asumió la presidencia interina, no estaba enterado del diluvio que azotaba a Arequipa y la sierra norte, entre otras amplias zonas del país. Y demoró seis días en designar a su Gabinete, el que modificó 21 días después.

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