La Compañía Minera San Ignacio de Morococha S.A.A. (SIMSA) dio un paso decisivo en su proceso de recuperación. La Junta de Acreedores convocada por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) aprobó con el 90,17% de los votos el inicio de la reestructuración de la empresa y, además, ratificó a la actual administración, que recibió el respaldo del 92,08% de los acreedores presentes. La decisión abre una nueva etapa para SIMSA, una compañía con décadas de presencia en la minería peruana que busca recuperar su estabilidad financiera sin detener sus actividades. La empresa mantiene activa la Unidad Minera San Vicente, en Junín, su principal activo y una operación enfocada en la producción de zinc y plomo. Tras la aprobación de la reestructuración por parte de sus acreedores, deberá reorganizar sus finanzas y presentar un plan para atender sus obligaciones dentro del proceso concursal.