Petroperú sigue atrapada en una situación financiera que ni la puesta en marcha de la Refinería de Talara ni la mejora del precio internacional del petróleo han logrado revertir. Moody's advierte que la firma mantiene un estrés agudo de liquidez, un elevado nivel de endeudamiento y una fuerte dependencia del respaldo estatal, tres señales que mantienen bajo presión su continuidad financiera. El dato más duro está en su apalancamiento. A marzo de 2026, la deuda de Petroperú equivalía a cerca de 24 veces su ebitda, indicador que mide la generación operativa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. No se trata exactamente de la utilidad neta, pero sí de una referencia clave para conocer cuánto produce el negocio frente a lo que debe. Una relación de 24 veces muestra el enorme peso que arrastra la petrolera y la distancia que todavía existe entre su operación y sus obligaciones.