MÁS ALLÁ DEL DISCURSO
30 de julio de 2026

Los diagnósticos son una parte indispensable de todo mensaje presidencial. Permiten identificar los problemas heredados y delinear las prioridades del Gobierno entrante. En ese aspecto, el discurso de Keiko Fujimori siguió el mismo patrón de los últimos años: un balance crítico del país, anuncios de grandes reformas, promesas de infraestructura, expansión de programas sociales y un renovado compromiso con la inversión privada. Nada particularmente distinto de lo que hemos escuchado en cada cambio de gobierno. Sin embargo, hay que reconocer que el discurso tuvo una orientación económica relativamente coherente. Reivindica la disciplina fiscal, la inversión privada, la simplificación administrativa y la reforma del Estado como motores del crecimiento. Sin embargo, esa narrativa dejó dos interrogantes sin resolver. La primera es cómo se financiarán las promesas. Nuevas líneas del Metro de Lima, sistemas ferroviarios regionales, la duplicación de Pensión 65 y decenas de obras de infraestructura implican compromisos fiscales de enorme magnitud. Como ha ocurrido en mensajes presidenciales anteriores, no se profundizó en ello. Pero aún más importante es la segunda pregunta: ¿cómo se ejecutarán esas promesas?

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