El Perú experimenta una mayor demanda de sus minerales en el mercado internacional, en especial del cobre y el oro. En esta coyuntura mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar un artículo que debe llamar a la reflexión sobre la inmejorable oportunidad que tenemos hoy para utilizar estos cuantiosos ingresos en resolver los problemas estructurales de nuestro país. El precio del cobre ha aumentado por la transición energética mundial hacia fuentes renovables. La creciente demanda de vehículos eléctricos, paneles solares, aerogeneradores y la expansión de las redes eléctricas requiere grandes volúmenes de este metal, considerado clave para el desarrollo de la energía limpia. Por otra parte, el oro se consolida como el mineral de refugio ante la gran incertidumbre internacional, generada por conflictos bélicos que afectan el comercio mundial y generan inflación debido a la escasez de petróleo. Las cifras respaldan este escenario. En 2025, la minería aportó el 10% del PBI nacional con 61,849 millones de dólares, lo que significó un crecimiento del 28% respecto al año anterior. La tendencia continúa en el presente año: entre enero y mayo, las exportaciones mineras alcanzaron los 35,611 millones de dólares, 60% más frente al mismo periodo de 2025. La contribución del sector minero a las arcas del Estado es notable, pues dichos ingresos permiten financiar servicios y obras públicas. Solo en el primer trimestre de 2026, el sector aportó 14,612 millones de soles. Este monto representa el 16% del total recaudado por la Sunat. (Edición sábado).