Cuando la senadora Silvana Robles no mostró completamente su cédula de votación, el 26 de julio, al momento de la elección del nuevo presidente de la Cámara de Senadores, el excandidato presidencial Roberto Sánchez encontró una oportunidad para reducir la influencia del sector cercano a Pedro Castillo dentro de Juntos por el Perú. Según diversas fuentes consultadas por El Comercio, el objetivo era apartar, al menos de manera preliminar, o mantener sin voz ni voto en las decisiones de la Cámara Alta a los legisladores identificados con el castillismo: Robles, Iber Maraví y José Mercedes Castillo Terrones. Ese mismo 26 de julio, luego de que los aliados de la coalición de izquierda señalaran tácitamente a Robles como una aparente traidora, Sánchez dispuso que fuera investigada y suspendida. La rapidez con la que se adoptó esa decisión la dejó sin respaldo. (Edición domingo).