El reciente cambio de gestión gubernamental, que marcaría el fin de un período sumamente convulsionado a nivel de máximas autoridades, genera una serie de expectativas, pero también obliga a analizar las condiciones económicas con las que se entrega el país. Un análisis compartido a Gestión reveló que, si bien la economía peruana ha crecido, generando empleos y reduciendo –lentamente– la pobreza; el escenario pudo ser mucho mejor si se aprovechaba más el contexto favorable. Esto, también considerando el dinamismo promedio de los países emergentes, grupo del que forma parte el Perú. Uno de los motores de la economía peruana en la actualidad es la minería, impulsada por los altos precios de los metales, como el oro y el cobre. Las previsiones sobre el precio del metal rojo es que, aunque frenaría su ritmo de crecimiento, se mantendría por encima de los US$ 6 la libra. Sin embargo, el dinamismo de la economía nacional no le viene siguiendo el ritmo al actual “boom” de precios, como sí ocurrió en el anterior período mineral extraordinario.