Con el Gobierno de Keiko Fujimori ya en funciones, uno de los principales desafíos en materia de salud será la situación de Essalud. En un país donde más del 70% de la fuerza laboral permanece en la informalidad y apenas el 28% de los trabajadores aporta al seguro social, la institución enfrenta crecientes presiones financieras y operativas. Así lo advierte el informe "¿Qué hereda el próximo Gobierno? La expansión sin sostenibilidad de la seguridad social peruana", elaborado por Horizonte Laboral, compartido con Gestión, que concluye que la expansión de funciones, beneficios y obligaciones registrada durante los últimos años no estuvo acompañada de una estrategia para fortalecer los ingresos ni la capacidad operativa de la entidad. Uno de los principales hallazgos del informe es el deterioro de la capacidad operativa de Essalud. Según el documento, durante el 2025 la entidad destinó S/ 8,822 millones al gasto en personal, equivalente al 56.9% de lo ejecutado por el Ministerio de Salud (Minsa) y los gobiernos regionales en ese mismo concepto, pese a contar con una dotación asistencial cuatro veces menor.