Por Iván Arenas. En la actual Cámara de Diputados, la alianza que ganó la presidencia de la Mesa Directiva tiene 75 congresistas frente a los 41 de Fuerza Popular. El fuerza popularismo es minero frente a la alianza que integran PBG, Obras, Ahora Nación y Juntos Por el Perú. La alianza opositora tiene los escaños suficientes para hacerse con el control de las presidencias de varias comisiones claves, entre ellas Economía, Ética, Constitucional y sobre todo, la importante Comisión de Energía y Minas. Como en el Congreso pasado, es altamente probable que Juntos Por el Perú vuelva a tomar el control de la Comisión de Energía y Minas o, de lo contrario, un partido de la alianza opositora. En el Senado ocurre una situación similar. Fuerza Popular tiene 22 senadores y la mayoría opositora podría llegar a 30 votos. Los 8 senadores de Renovación Popular, en temas de minería informal, suelen votar con ojo electoral y posición tactista; de tal manera que el fujimorismo solo tiene 22. En el Senado es probable que Víctor Cutipa, electo senador por Juntos Por el Perú, y otrora presidente de la Comisión de Energía y Minas del Congreso anterior, pretenda liderar lo que será la Comisión de Asuntos Productivos, Infraestructura y Energía y Minas. Si no es Cutipa será alguien parecido o cercano a su corte ideológico. Vale puntualizar que entonces es altamente probable que la alianza opositora tome las dos comisiones de Energía y Minas en las sendas cámaras. A todo lo anterior debemos agregar que, a diferencia de la legislatura pasada, hoy los mineros informales o en vías de formalización (como suelen llamarse) tienen representantes directos sentados en sus curules. Allí está Jesús Pérez por Apurímac o Blandimir Soncco por Puno. Hay varios más. En las dos comisiones se verán varios temas, entre ellos el Reinfo (feudal y que camufla y protege a la producción ilegal minera), la posibilidad de proponer una Ley de Minería Artesanal y de Pequeña Escala y las propuestas alrededor de las concesiones mineras. En el panorama se ven entonces riesgos y posibles conflictos. Así, para poner un ejemplo, es altamente probable que se amplíe el Reinfo y con ello el fracaso formalizado continuará.