Por Roque Benavides, presidente del directorio de Compañía de Minas Buenaventura. Me llamó positivamente la atención la presencia de jefes de Estado y líderes de distintos continentes en la asunción de Keiko Fujimori. Desde el rey de España hasta los presidentes de Chile, Argentina, Ecuador y Bolivia, junto con delegaciones de Estados Unidos, China y Japón, entre otros. Al mismo tiempo, se notó la ausencia del presidente de Brasil y otros mandatarios de izquierda, cuya distancia podría interpretarse desde una perspectiva ideológica. En el caso del presidente Lula da Silva, su lanzamiento como candidato a la reelección explica razonablemente esa ausencia. Brasil seguirá siendo un socio estratégico para el Perú y toda la región. Sin embargo, esta lectura es insuficiente para entender el contexto actual del Perú. Las afinidades entre gobiernos son parte de la diplomacia, pero las relaciones entre países responden también a intereses permanentes como el comercio, la inversión, la seguridad y la integración regional. La geopolítica trasciende los ciclos electorales. Esta coyuntura invita a recordar a Víctor Raúl Haya de la Torre, ilustre político del siglo XX, quien anhelaba una América Latina integrada y un Perú con apertura internacional. Esa visión mantiene vigencia, aunque adaptada a un mundo distinto. El Perú ya no debe escoger entre bloques, como en la Guerra Fría. Hoy toca construir relaciones sólidas con América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia, dialogar con Washington y Beijing, con Bruselas y Tokio, con nuestros vecinos y con las principales economías del mundo. El desarrollo del país depende de la capacidad de relacionarnos con todos, preservando siempre nuestros intereses nacionales.