Por Berit Knudsen. La coyuntura política se ve afectada por los principales productores y dos actores que definen las reglas del mercado: China y Estados Unidos. La situación interna de cada país refleja su capacidad de producción, pero no existe escasez global de cobre, sino una tensión sobre dónde se encuentra el metal disponible y en qué condiciones puede circular. Cinco países concentran un 70 % de la producción mundial de cobre de mina. Chile encabeza el ranking, con 5,3 millones de toneladas, seguido por la República Democrática del Congo, que en 2023 desplazó a Perú del segundo lugar. Completan el grupo China y Estados Unidos. La siguiente comparación macroeconómica, con cifras del Banco Mundial, contrasta a tres de estos productores y anticipa buena parte de este análisis. La distinción decisiva no está en cuánto cobre extrae cada país, sino en quién lo refina. China obtiene de sus minas una fracción del total mundial, pero refina más del 45 % del cobre e importa cerca del 60 % del mineral que se comercia internacionalmente. Su influencia no proviene de la propiedad de los yacimientos, sino del control de la etapa de procesamiento por la que todo el metal debe pasar antes de ser utilizable. La asimetría entre extracción y refinamiento es la clave para comprender la disputa geopolítica alrededor de esta materia prima. (Edición sábado).