Nueve candidatos a dirigir gobiernos regionales (GORE) llegan a la contienda de 2026 con trayectorias vinculadas a la izquierda radical, el castillismo, el cerronismo y posiciones de confrontación frente a la actividad minera.Uno de los nombres más visibles es el de Elmer Cáceres Llica, quien intenta regresar al GORE de Arequipa, nada menos que con Alianza para el Progreso (APP). El exgobernador construyó buena parte de su trayectoria alrededor de un discurso regionalista y de oposición a proyectos mineros. Durante el conflicto por Tía María, en 2019, respaldó las movilizaciones contra el proyecto y fue acusado de haber encabezado y dirigido las protestas en el valle del Tambo. Otro nombre es el de Verónika Mendoza, candidata de Venceremos al GORE del Cusco. Su trayectoria política está asociada a Nuevo Perú y a la izquierda peruana. Como se recuerda, en 2024, la Fiscalía abrió una investigación preliminar a raíz de sus declaraciones en las que instó a los peruanos a la “insurgencia ciudadana” contra el gobierno de Dina Boluarte. Otro es José Nenil Medina Guerrero, exalcalde de Anguía y candidato al GORE de Cajamarca por Juntos por el Perú (JP). Su caso está directamente relacionado con el entorno del expresidente golpista Pedro Castillo.