Un clima de desorden y confusión se vivió ayer en la sesión de instalación de la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados para el período 2026-2028. En el inicio de sus actividades, se esperaba que el grupo de trabajo tome decisiones claves; sin embargo, ocurrió lo contrario: no logró elegir a su presidente ni abordar casos como el del legislador Julián Pérez Mallqui (Juntos por el Perú), denunciado por presuntamente agredir a su expareja. La sesión de instalación fue encabezada por el diputado Javier Cipriani (Renovación Popular), quien aseveró que no se blindará a ningún legislador que incurra en malas conductas y violente las reglas parlamentarias. Lo acompañan como miembros del grupo Mery Infantes (Fuerza Popular), Heber López (Obras), Edwin Espinoza (Partido del Buen Gobierno), Harvey Colchado (Ahora Nación) y Sadith Pérez (Juntos por el Perú). Esta última participó de forma virtual. Durante su alocución, Cipriani sacó una cruz de uno de sus bolsillos, la sostuvo por unos segundos y exclamó: “Ante Dios prometo que esta comisión y el que habla respetará esas reglas”. Después de ese momento, todo parecía indicar que la comisión pasaría a elegir a su presidente, pero la sesión tomó un giro inesperado.