SI LA IDEA ES USAR EL FEPC
12 de agosto de 2026

Por Carlos Gallardo. En julio, la inflación anual del rubro transporte en el Perú (14.3%) continúa a doble dígito ante el alza internacional del petróleo por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. El MEF ha dicho que ayudará al BCRP a moderar la inflación y que lo hará usando el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que espera poner en funcionamiento lo antes posible. Según estiman, podría reducir en S/1 el efecto sobre el precio final de los combustibles. ¿Cuánto le costará ello a los contribuyentes y será acaso lo más eficiente? Como ha señalado el IPE en varios informes, el FEPC es costoso fiscalmente e ineficiente. Este beneficia más a los sectores de mayor consumo de combustibles y ha generado en el pasado distorsiones en mercados como el GLP. Además, como ha profundizado el propio MEF en un estudio de 2023, no traslada plenamente sus beneficios al consumidor final. En línea con las recomendaciones del FMI, hemos recomendado más bien sustituir progresivamente el FEPC por programas focalizados que atiendan de manera más directa a la población vulnerable y se alineen con la sostenibilidad fiscal. El FEPC opera mediante compensaciones a los operadores (productores e importadores de combustibles) cuando los precios internacionales de combustibles superan un rango determinado por el Minem. El objetivo es que no trasladen a los consumidores todo el aumento de los precios internacionales. A la inversa, cuando el precio es inferior al rango, los privados realizan aportaciones al FEPC. El diseño del FEPC es muy importante y estos son algunos de los factores determinantes de que funcione bien: cómo se establece el rango y qué tan rápido se actualiza; en qué momento se determina la compensación y si este momento difiere entre el combustible producido localmente y el combustible importado; qué combustibles son considerados en el mecanismo y cuáles no; el nivel de predictibilidad en el pago de las compensaciones; y el monitoreo del traslado del beneficio a los consumidores y de las distorsiones que se pueden generar en los distintos mercados de combustibles. Otro factor de riesgo es que en el pasado el diseño y uso del FEPC se guio de criterios políticos en lugar de técnicos. En teoría, el FEPC debería operar de manera autosostenible, financiando las compensaciones que paga a los operadores en periodos de precios altos con los aportes generados cuando los precios se ubican por debajo del rango. Pero no ha sido así.