Por Iván Arenas. Días atrás, Juntos Por el Perú en la Cámara de Diputados y Obras en el Senado, se han hecho de la presidencia de las sendas comisiones de Energía y Minas. En el caso de la Cámara de Diputados, Juntos Por el Perú en alianza con Obras y otras izquierdas, se han llevado el premio gordo: presidencia, vicepresidencia y secretaría. En el Senado la historia es similar aunque el fujimorismo obtiene la secretaría. ¿Qué significa esta victoria de Juntos Por el Perú, de Obras (que no es de izquierda o de derecha sino “todo lo contrario”) o del Partido del Buen Gobierno en las sendas comisiones? Para hacerla fácil -estimado lector- significa más de lo mismo, que en otras palabras quiere decir: mayor ilegalidad, continuidad del Reinfo (sin depuración y sin purga), así como ataques continuos hacia la seguridad minera (cambio en el régimen de concesiones y ataques a la ley general de minería) y la proposición de una ley Mape ideológica. Vale recordar que en la legislatura pasada, Juntos Por el Perú tuvo en sus manos -por varias temporadas- la presidencia de la Comisión de Energía y Minas. Incluso, el ahora asesor y excandidato presidencial Roberto Sánchez integró la Comisión y el actual senador -y su último presidente- Víctor Cutipa ha deslizado la posibilidad de volver a presidir la presidencia, pero esta vez en la nueva Cámara. Es altamente probable que volvamos a tener un escenario similar donde el Ejecutivo presentaba propuestas (Ley Mape, sobre todo) y era liquidada por una mayoría congresal que prefería ampliar el Reinfo, bajo el pretexto de ser “la última vez” o que “no se le podía quitar el trabajo a los pequeños mineros”. Recordemos que de los mitos promovidos por la izquierda en el pasado Congreso y acogidas por cierta derecha culposa (“minería ancestral”, “concesiones ociosas”, etcétera), se pretendió desarrollar un sin número de leyes y propuestas legislativas que liquidaba toda formalización seria, responsable y técnica. En su lugar, Juntos Por el Perú en la pasada legislatura quinquenal quiso e hizo “tactismo electoral puro” pasando siempre el límite de la verdad.