Las sacudidas de los mercados internacionales suelen golpear con fuerza la economía de las familias. El reciente incremento global en las cotizaciones del petróleo no solo encareció los fletes; tensó la vida cotidiana del ciudadano de a pie, aquel que depende del transporte público o del traslado regular de alimentos. Ante un contexto externo desafiante, la respuesta fiscal orientada a atenuar ese impacto demuestra que es posible actuar con rapidez sin descuidar el equilibrio macroeconómico. La decisión de aplicar un subsidio temporal y focalizado entre el 15% y 20% para el transporte de carga y pasajeros representa un giro estratégico respecto a viejas fórmulas pasivas. La verdadera innovación radica en romper moldes históricos al incluir a los mototaxistas y al transporte fluvial de la Selva. Durante décadas, la geografía amazónica operó al margen de este tipo de coberturas, encareciendo el comercio interdistrital y aislando comunidades enteras. (Edición domingo).