El deterioro del sistema de salud se hizo más evidente en estas últimas semanas. Las deficiencias en la atención y la creciente insatisfacción de los usuarios son algunos de sus síntomas. Abordar una reforma del sector requiere una mejor gobernanza, infraestructura y equipos, y una provisión del servicio eficiente y oportuna en alianza con el sector privado. En la última década la satisfacción de la ciudadanía con los servicios médicos públicos cayó de 36% a 24%, según Ipsos. Más aún, la atención es percibida como mala o muy mala por el 29% de la población en el caso del Minsa y 41% en el caso de EsSalud, según la Enaho. Estas deficiencias están vinculadas a la gestión de recursos, cuya flexibilidad es cada vez menor, lo que limita el margen para financiar la compra de medicamentos o equipamiento. Así, al 2025, el pago de remuneraciones representa 50% de los recursos de EsSalud, lo que es bastante mayor que en 2021 (40%), y supera al Minsa (43%), que también aumentó con respecto a ese año (30%). El caso de EsSalud evidencia como mayores recursos no implican necesariamente más servicios. Si bien sus ingresos crecieron 34% en la última década en términos reales, solo el componente remunerativo tuvo un avance similar (33%). (Edición domingo).