Por Ronn. El Gobierno ha anunciado un incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) de S/1,130 a S/1,300 con el propósito de mejorar los ingresos de los trabajadores y recuperar su poder adquisitivo. Sin embargo, la evidencia muestra que el alcance real de esta medida es mucho más limitado de lo que sugiere el discurso político. Alcanza a muy pocos y, en muchos casos, crea incentivos para que empresas y trabajadores abandonen la formalidad. Así, la pregunta relevante no es cuántos trabajadores recibirán un aumento, sino quiénes realmente se benefician y quiénes terminan asumiendo el costo. La Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) del INEI para 2025 muestra que el Perú tiene 8.8 millones de trabajadores asalariados. De ellos, apenas 1.15 millones perciben ingresos entre S/1,130 y S/1,300. Sin embargo, el incremento de la RMV solo alcanza efectivamente a quienes son asalariados formales -es decir, trabajadores que acceden plenamente a sus derechos laborales- y se ubican dentro de ese rango salarial. Hablamos de apenas 485,000 trabajadores. En otras palabras, la medida alcanza directamente a solo el 5.5% del total de asalariados del país. Ese es el universo real sobre el cual opera el aumento del salario mínimo. La distribución de esos beneficiarios también resulta reveladora. El 57% trabaja en medianas y grandes empresas, mientras que apenas el 18% pertenece a microempresas. Es decir, la mayor parte del beneficio se concentra precisamente en el segmento con menor informalidad y mayor productividad.